A esta altura del año, días más días menos, se inicia la actividad escolar. El movimiento diario experimenta un sonido distinto al habitual, después de las vacaciones. Las puertas de todos los Centros Educativos vuelven a abrirse para dar ingreso a los miles y miles de niños y niñas con deseos de aprender, uniformados de acuerdo al establecimiento al que concurren. Algunos continuando con el ciclo primario; otros que recién ingresan, con los nervios y las expectativas propias del principiante. También es habitual que cada vez que se inicia un ciclo lectivo, las diferencias «económicas» pongan en el tapete una serie de condiciones que perturban el normal desarrollo de la enseñanza. Es de desear que en  esta nueva etapa lleguen, de manera tal que la educación no tenga «recreos extras», y cada alumno reciba lo que va a buscar: instrucción. En este día tan particular, hacemos votos  para que nada obstruya el trabajo educativo, y que todo se desarrolle con absoluta armonía. Que así sea. Será para bien de todos.