Acallados los ecos públicos de propuestas para la contienda electoral del domingo, el silencio de la espectativa propia en los que proponen y los que escuchan, hace que las horas que restan para el día D sean de un agitado movimiento interno de cada agrupación de las cuatro que aspiran a la conducción municipal.

De ahora en más, todo lo que se dijo, se prometió y se propuso es simplemente material para el archivo. Todo cuanto se pronosticó y se pronostica dejará de lado estudios y conjeturas  ante el resultado del EXÁMEN  FINAL, que no es otro que lo que determinen las urnas. El domingo después de las 18 horas, cuando se cierren los comicios, el escrutinio de sufragios determinará quien obtuvo mayor respuesta del electorado, y a  partir de ahí todo lo que se propaló deberá ser llevado a cabo por quien sea el conductor de los destinos de la ciudad. La mesa está puesta. Cuatro platos forman el menú. Los comensales aguardan con ilusiones, esperanzas y  anhelos que nadie se quede con hambre. Desde este humilde rincón «de la cocina» el deseo es que Jorge, Gustavo, Carlos u Oscar – cualquiera sea  el elegido- sea un anfitrión acorde con lo que todos esperan. La mejor de las suertes para cada uno y que a la hora de la sobremesa, el bríndis nos encuentre a todos celebrando la posibilidad de elegir en libertad. ¡Por HERNANDO! Que así sea.