Un 25 de Junio como hoy, de un lejano ya 1978,el país  futbolístico argentino se teñía de celeste y blanco: en esa jornada, por primera vez la Selección Nacional  obtenía la Copa Mundial, y  las plazas , calles y lugares públicos se cubrieron de banderas, papelitos  y  sonidos de un pueblo que salió a exteriorizar su júbilo por la obtención del preciado trofeo, que a partir de ese momento instalaba entre los países privilegiados de haber ganado un Torneo ecuménico. Como es normal, a nuestra consagración se le endilgaron mil y una estupidez para ensombrecer el logro, como si los tiros en los postes de los peruanos y los holandeses también hubiesen estado incluido en el «acuerdo previo del resultado».De todos modos , más allá de lo que «los pobrecitos de siempre » dijeron, el equipo dirigido por César Luis Menotti  fue un digno Campeón, integrado por figuras que, antes de la Copa del Mundo y por lógico mucho más después, brillaron en las canchas de otras latitudes. Pasaron 37 años, pero nadie de los que lo vivimos podemos olvidar ese año en el que todos, sin distinción de raza, credo o religión, salimos a festejar lo que, hasta ese momento, no habíamos podido festejar.