Hay deportes que sin ser de movilizar multitudes, de pronto y por actitud de quienes lo practican se transforma en un hecho convocante a la hora de alentar una divisa.El Mundial de Rugby que está desarrollándose en Inglaterra es una muestra más que elocuente de ello. Si bien la Selección Argentina- conocida en el ambiente como «Los Pumas»- no pudo alcanzar el objetivo de jugar la final, por lo hecho y en la manera que lo hizo merece el reconocimiento de todo un país . El estar entre los cuatro mejores del mundo (podemos estar entre los tres), ya es un mérito más que suficiente para elogiar la entrega, el amor propio, la enjundia , el temperamento y el corazón puestos de manifiesto en cada jugada y cada en cada partido. Un equipo integrado por jugadores muy jóvenes que le devuelve al Rugby Argentino el sitial que alguna vez alcanzó en otros tiempos. Mezclarse con los mónstruos de este deporte y jugarles de igual a igual ,sin demasiadas diferencias, nos debe impulsar a sentirnos orgullosos de este equipo que , más allá de los resultados adversos supo empuñar la bandera de su talento y sus convicciones y hacer flamear los colores patrios en el mástil más alto de la historia. ¡SALUD, QUERIDOS PUMAS…! Si ganamos mejor, pero ya cumplieron y ¡con creces!