En la definición por penales y con un nuevo escándalo con el VAR, Boca quedó eliminado este martes a la noche de la Copa Libertadores ante Atlético Mineiro por 3 a 1, luego de igualar sin goles en el tiempo reglamentario, por los octavos de final.

El defensor Carlos Izquierdoz, el mediocampista Esteban Rolón y el delantero Sebastián Villa erraron sus ejecuciones y solo marcó Marcos Rojo.

En tanto, el equipo de Minas Gerais marcó a través de Ignacio Fernández, Junior Alonso y el arquero Éverson, y ahora «El Galo» se medirá en los cuartos de final con el ganador de la serie que este miércoles disputarán Argentinos Juniors y River en La Paternal.

En el tiempo reglamentario, el VAR le anuló un gol a Boca, como sucedió en el partido de ida, que había terminado igualado sin goles, luego de un tanto de Marcelo Weigandt, pero que fue invalidado por posición adelantada de Diego González.

Un partido más hablado que jugado

Mineiro se mostró decidido a marcar el trámite del partido y, a los 4, Rossi se jugó en un mano a mano con Tché Tché y el arquero evitó la caída de su arco.

Boca estuvo desconcentrado en los primeros 15 minutos, con pases defectuosos y algo nervioso, sobre todo «El Pulpo» González, porque además el equipo local quería ser incisivo.

Tanto Pavón como Villa intentaron desnivelar por las puntas, pero a veces sus corridas no se traducían en buenos centros, porque sus compañeros no supieron acompañarlos.

Casi sobre el final de la etapa, Boca tuvo la más clara con un remate de Villa, desde la puerta del área, y Éverson debió esforzarse para desviar el peligro.

En el segundo tiempo, Boca salió a dominar la escena, con mayor presencia en campo rival y teniendo a Villa como el arma más desequilibrante.

Muy discutido, impreciso y sin un patrón de juego de ninguno de los dos equipos, el partido se plagó de infracciones y no se registraron acciones continuas.

En una jugada aislada y ante un error del arquero Éverson, Weigandt quebró el marcador y puso a Boca adelante, pero el VAR – nuevamente- llamó al árbitro principal, en este caso Ostojich, y sancionó un offside del «Pulpo» González.

Luego de esa jugada, que originó unas escaramuzas entre los jugadores e integrantes de los cuerpos técnicos, Pavón casi abre la cuenta con un remate que se fue cerca del poste derecho.

Sin embargo, «El Galo» salió rápidamente de contragolpe y, tras una buena combinación, Savarino quedó en una buena posición, pero el disparo se fue cruzado.

Mineiro era la potencia de Hulk y lo que podía aportar «Nacho» Fernández, en un contexto en el cual Boca supo ajustar las marcas y casi no dejó espacio para sorpresas.

Ni en el extendido del tiempo suplementario se pudieron sacar ventajas y todo se definió en los penales, donde Boca erró mucho y Mineiro tuvo algo más de fortuna.