La joven Romina Savary es una de las grandes bazas de la industria del cine cordobés, ahora apuntalado por una ley provincial específica (Ley 10.381), a partir de la cual ha dado los primeros pasos el Polo Audiovisual. Savary ha participado y participa en importantes producciones cinematográficas, televisivas y de animación merced a las cuales goza hoy de un notable prestigio profesional y se publicó una importante entrevista en el Diario «El Corredor Mediterraneo».

¿Cómo termina una chica de hernando trabajando en animación y cine en Córdoba?
Lo único que podría decirte con certeza es que comienza con una adolescencia en Hernando, con muchos deseos y sueños, y termina acá, trabajando en lo que amo, el cine y la animación. Al medio, un camino con idas y vueltas, toneladas de horas trabajando, aprendiendo, diseñando contenidos, compartiendo ideas con otros, que luego son proyectos, que luego se desarrollan, maduran y se transforman en buenas ideas de productos audiovisuales que, a veces, obtienen financiamiento y podemos realizarlas.
Allí, más trabajo, pero del que quema, porque exige todo, requiere mucho profesionalismo, coordinar complejidades, pero es potente. Seguramente mi papá como fotógrafo aficionado influyó un poco, mi participación en los grupos de teatro en el secundario, cierta distancia con la formación de perito mercantil, que me generaba anticuerpos a las estructuras más cerradas, algo de curiosidad y el impulso de ir a estudiar a Córdoba, en donde me recibí de Técnica Productora en Medios Audiovisuales.

¿Tuvo, como suele pasar en las películas, una oportunidad inesperada que le abrió las puertas para empezar a hacer realidad el sueño?
Mi idea fue siempre aprovechar cada oportunidad, en mi caso fue una pasantía en la Casona Municipal de Córdoba, donde funcionaba el área de medios audiovisuales, ahí organizábamos muestras, ciclos, aprendí a organizar sin dinero comprendiendo la importancia de tener contactos con el ámbito institucional, porque la autogestión solo funciona con redes que se apoyan entre sí, fue una gran experiencia en gestión cultural, aprender haciendo enseña de manera más profunda.
En la universidad tuve una formación integral sólida, cuando elegí la carrera tenía un impulso más por lo práctico de aprender a manejar una cámara, a editar, pero me encontré con docentes que nos enseñaron un pensamiento crítico y fueron centrales las preguntas sobre ¿qué querés contar? ¿por qué lo querés contar?.
Después un poco de tenacidad, porque las oportunidades no es que vienen a tu puerta, más bien tenes que patear vos las puertas para intentar que se abran. En mi caso, una productora de Córdoba logró un contrato para hacer un contenido para un canal de Buenos Aires, “Orson” se llamó el dibujo animado y Garabato. Animaciones la productora, yo persistí hasta que logré integrar el equipo de trabajo, ser parte de un equipo que producía animación para televisión representaba mucho de lo que me había impulsado a venirme de Hernando en busca de una formación profesional.

¿Qué es lo que más te apasiona del cine y la animación?
Yo amo la animación, me encanta este universo, me apasiona trabajar para aportar a que se desarrolle todo el potencial de este sector, siempre en equipos. La animación es puramente talento y fuerza de trabajo, pero al producir contenidos estamos haciendo producción de sentido, contando historias que muestran al mundo nuestros valores, nuestra cultura, lo que queremos
promover en nuestros niños, lo que es una responsabilidad muy grande, generar contenidos que valgan la pena. Replantearnos los modelos de infancias, las miradas del mundo, de género, cómo queremos que se vean entre ellos, son centrales las ideas y los valores que permitan a las audiencias pensarse más libres y con igualdad de oportunidades.

¿Cuándo comenzó a trabajar en animación?
Comencé en animación para televisión en el año 2000, pero la crisis del 2001 fue tremenda. Entre otras cosas hizo que nos levantaran el contrato y que dejáramos de producir “Orson”. Ahí intentamos vender publicidad con animación, pero todos estaban ajustando sus presupuestos y la animación no era la opción más barata en publicidad. Ante esto, comenzamos a desarrollar formatos para televisión, pensábamos contenidos que aportaran algo, que permitieran un diferencial, así nació una serie de ficción para Canal 12 “Pinta el camino”, en donde pude ocupar el rol de Jefa de Producción, una gran responsabilidad, porque cada capítulo de la serie ocurría en una ciudad diferente de la Provincia, teníamos que trasladar a todo el equipo y montar la producción en cada lugar, la experiencia me sirvió de mucho, aprendí a cuidar al equipo, a incorporar todos los detalles a la organización del rodaje.

¿Cómo prepara sus proyectos?
Siempre escribimos muchos guiones y armamos carpetas de proyectos para gestionar el dinero para producirlo, en aquel momento íbamos canal por canal a presentar nuestras ideas, a mostrar los pilotos de los programas que proponíamos y así logramos producir programas de entrevistas, de espectáculos, uno que marcó tendencia fue “Infrarrojo” en donde creamos una manera de contar la noche de Córdoba, entretenida y diferente. Después conocí a un colega que se incorporó a la productora, Santiago Sein, que es guionista y director de documentales, con él se empezaron a desarrollarse proyectos más ambiciosos, pero no comerciales, lo cual hacía que no se pudiesen vender a los canales de televisión de Córdoba. Así comenzamos un vínculo con Canal Encuentro, que para nosotros era increíble, comenzaba a mostrar una televisión educativa y cultural innovadora de alta calidad. La idea original era trabajar con material de archivo y contar El Cordobazo, esa idea fue madurando y nació un programa que se llamó “Crónicas de Archivo” con materiales de los años ´60 y ´70, en donde produjimos 26 capítulos de media hora cada uno, que significó un salto en el tipo de contenido y en la escala de la producción. Aquí me
desempeñé como Coordinadora de Producción y fue uno de los primeros contenidos cordobeses para el canal que se pudo hacer gracias a un convenio entre la Universidad de Córdoba y EDUC.AR. Estos son proyectos que si no participa el Estado no se pueden hacer.

¿Y qué pasó con la idea de hacer algo sobre el Cordobazo?
Con la experiencia adquirida tomamos coraje, retomamos la idea original sobre El Cordobazo, lo pensamos como documental
y se lo presentamos a la señal History Channel, a ellos les gustó el proyecto y dijeron que sí, con lo cual pudimos producir un documental unitario de dos horas que fue adquirido y exhibido en esa pantalla.
Supongo que por entonces ya se estarían produciendo algunos cambios tecnológicos importantes, como la televisión digital…
Así es, en ese momento apareció la televisión digital y el Gobierno Nacional implementó planes de fomento a la producción de contenidos para televisión. El INCAA dejó de estar lejos y pasó a ser un aliado clave para poder producir. Para las productoras cordobesas esto representó un hito en nuestra historia, se produjo mucho, nosotros teníamos experiencia en presentar proyectos, en escribirlos y defenderlos, teníamos muchos ya escritos y madurados, entonces logramos ganar y producir algunos, fue el mejor momento de trabajo de las productoras, todos en Córdoba éramos parte de algún proyecto.

¿En qué proyectos trabajó desde entonces?
Trabajé en el documental unitario “El Che Cordobés” (2010) y la serie documental “Argentinos por adopción” (2010), integré
el equipo de producción de la serie de ficción “La Purga”, que ganó el premio Mejor Serie de Ficción, Mejor Dirección y Mejor Actor por Pablo Tolosa, en el Festival y Mercado de TV Ficción Internacional (Bs As, 2012), y ganó el premio Mejor Director y Participación Especial (Ricardo Bertone) en los Premios “Nuevas Miradas en la Televisión” (Quilmes, 2012). Fui la Productora General de la serie documental “Historia de la represión en Córdoba” para Canal Encuentro y de la serie documental “Luz Mediterránea”. Ganamos en el INCAA un premio para producir una serie de animación, “Los tres sargentos” (2011), que nos permitió animar más de 40 minutos de contenidos, en una experiencia en la que dimos un gran salto de calidad y de profesionalización del trabajo. También colaboré en la producción general de la serie documental “Raíz de Ocho” (2012 – 2013) en la producción general de la serie documental “Centros Clandestinos de Detención, el Circuito del Terror en Córdoba” (2013 – 2014). ¡Cuánta producción en poco tiempo! Con esta magnífica experiencia ¿qué le dirías a los jóvenes que ven la animación y el cine muy distantes de su realidad, pero sienten la pasión como una búsqueda por ese lado? Nosotros apostamos fuerte a generar oportunidades para ellos, cuando digo nosotros lo digo en sentido amplio, no desde nuestra productora solamente. En
esta etapa que produjimos “Los tres Sargentos” en Córdoba se hicieron en simultáneo cuatro series de animación, nunca había ocurrido y solo fue posible por el financiamiento del Estado, ahí creamos la Asociación de Productores de Animación de Córdoba, la llamamos APA también por la onomatopeya de Apa! porque nos dimos cuenta de que éramos muchos los animadores de Córdoba. APA es una asociación de estudios y productores de animación radicados en Córdoba que tiene como objetivos el crecimiento y la promoción de la animación regional, el trabajo en políticas que fomenten su formación, desarrollo, producción, exhibición y distribución, así como su proyección nacional e internacional.

Desde este espacio y por el año 2014 integramos la Mesa Audiovisual Córdoba, liderada por APAC, una asociación de productores más consolidada, que convocaba a pensar una Ley del Audiovisual para Córdoba, lo que para nosotros era ideal porque podría generar reglas de juego que alienten y acompañen la consolidación de este sector que podíamos demostrar la potencia que tenía. En el año 2016 con el impulso del Gobernador Schiaretti se logró la aprobación de la Ley, fue el gran hito, marca el camino que convoca a apostar por quedarse en Córdoba trabajando en lo que es nuestra profesión, en esto que combina lo comercial con lo cultural, relevante para cualquier provincia o lugar porque agrega valor, es una actividad que dinamiza mucho la economía, genera trabajo directo calificado y mucho trabajo indirecto especializado.
La ley por sí misma puede quedar en papel mojado si no hay personas que, desde las instituciones y las organizaciones gremiales o privadas no la impulsen…

¿Este fue el origen del Polo Audiovisual?
En cierto modo así fue. Como si fuese poco haber conquistado la Ley, Jorge Alvarez fue la persona que el Gobernador designó frente al Polo Audiovisual y le dio un gran empujón. Los animadores nos reunimos con él, mostramos nuestras condiciones de trabajo y así nació como una nueva idea el Polo de Animación, porque él realmente creyó en el potencial de la animación y de los animadores.
Al poco tiempo logró un acuerdo desde el Ministerio de Industria de la Provincia con el Municipio de Unquillo, donde nació el Centro de Producción de Animación “Quirino Cristiani” lo que mejoró sustancialmente las condiciones de trabajo de todas las productoras. Por todo esto les diría a los que sienten en la animación un camino posible, que se animen, que apostamos para que esto funcione y crezca, sabemos que es un desafío muy grande, pero no tiene límites, el único límite es la imaginación, todo hay que crearlo de cero, desde la imagen hasta el sonido. Si alguien tiene talento para dibujar, se puede acercar; si tiene talento para trabajar con software de edición, artistas plásticos, todos los que quieran contar historias, porque la animación tiene la potencialidad de incluir diversas disciplinas, se vuelve todo un universo en sí mismo.

¿Qué desafíos ve en el horizonte?
En lo personal continuar con este camino en la producción audiovisual, contar historias que aporten un diferencial, integrar equipos con los que pueda contar las historias en las que creo, compartir desafíos más grandes como consolidar este polo de producción de animación en la provincia y abrir mercados internacionales, porque hoy la mayoría de los contenidos contienen animación, lo que amplía nuestros mercados posibles. Tuve la oportunidad de estar en Uruguay en el DocMontevideo, en Brasil
en Río Content Market, en Chilemonos en Santiago de Chile, un mercado internacional específico de animación. Son experiencias que amplían tu mirada, está buenísimo porque ves las tendencias, conoces producciones de otros países, por eso lo que nosotros hacemos con APA es tener presencia en los mercados, se genera confianza, vínculos, de los que nacen nuevos proyectos y la posibilidad de coproducir. Por nuestra pequeña escala no es posible pensarlo desde cada productora sino de manera sectorial y con el apoyo del Estado, antes nacional y ahora provincial, nos ha permitido tener presencia en los mercados más importantes del mundo. Eso multiplica las posibilidades y nos acerca a las alianzas necesarias para expandir el mercado y con ello las oportunidades de crecer desde Córdoba.

(FUENTE: Aquiles Anderson)