La ley 10.181 prohíbe a los conductores de todo tipo de vehículos, desplazarse por las rutas provinciales habiendo ingerido bebidas alcohólicas. La premisa: salvar vidas humanas. Tras 90 días de concientización, desde la hora cero del martes la Policía Caminera hace cumplir de manera efectiva la ley que impide a conductores transitar con alcohol en sangre. La norma también será exigida en jurisdicciones adheridas. La ingesta es controlada por la Policía Caminera mediante la utilización de 143 equipos alcoholímetros digitales de última generación con precisión para medir el alcohol en sangre. La prueba consiste en una verificación en primera instancia. Si ésta da resultado positivo, tras una espera de 10 ó 12 minutos se vuelve a realizar la prueba, y esta segunda es la que vale. El tiempo entre la primera y segunda medición sirve para despejar dudas que pudieran surgir por otros consumos, como el de enjuagues bucales o vinagres, que tardan muy pocos minutos en disolverse en la boca.

 

La idea es salvar vidas, que es lo que está buscando el gobierno de Córdoba. Esta iniciativa ha sido exitosa en otras experiencias, como es el caso de Chile. Estamos en el trabajo de acentuar los controles en las rutas.

Durante los últimos meses, autoridades del ministerio de Gobierno y Seguridad trabajaron junto a municipios y comunas del interior cordobés en la adhesión a la ley y en cómo se llevaría a cabo su posterior aplicación.

Son más de cien las ciudades y comunas que adhirieron a la norma y que la podrán ejecutar desde esta jornada en sus ejidos urbanos con la asistencia de la Policía Caminera, si fuese necesario.

Los encuentros realizados como propuestas de concientización pusieron a consideración de alumnos, docentes, padres, entidades civiles y autoridades municipales, la relevancia de la norma que impide conducir rodados a quienes hayan consumido alcohol.